viernes, 17 de septiembre de 2021

¿Por qué soy mexicano, y por qué me siento así?

A propósito del mes patrio, y la celebración de muchos mexicanos, nació en éste autor la pregunta, por qué soy mexicano, y por qué me siento así, y es que si se analiza con detenimiento, ser mexicano en esencia, más allá de un elemento legal de nuestra personalidad, es un sentimiento de pertenencia a una sociedad denominada precisamente con el nombre México, y de esa manera también nos sentimos coahuilenses, nigropetenses ó saltillenses por señalar un par de ejemplos. La gran mayoría de los mexicanos los somos por azares del destino, es decir, nacimos dentro de las fronteras de éste país, o somos hijos de un mexicano en el extranjero; mientras que los menos, son aquellos que por así quererlo se nacionalizaron. Es decir, que la mayoría ni siquiera hemos decidido ser mexicanos, y en ese sentido, ¿qué más nos queda?, sino es sentirnos muy de estos lares para formar parte de algo, de un grupo, una nación, la organización social más grande o evolucionada. Por supuesto que el sentimiento y el amor por estas tierras llenas de maravillas nace, pero, salvo los nacionalizados, o aquellos que tuvieron que elegir una nacionalidad entre otras, la mayoría estamos expuestos a perdernos dentro de ese sentimiento nacionalista, en otras palabras, sentirnos mexicanos sin siquiera saber porqué. Una persona nacida en México, hija de un noruego y una africana, y casada con una persona estadounidense podría tener cuatro nacionalidades, ¿escogerá la mexicana?, quizás sí, y con ello estaría dando muestra de su patriotismo, sin embargo, la mayoría no tenemos de otra que sentirnos patriotas dando un grito de independencia. Entonces, ¿si no elegí ser mexicano, que razones puedo tener para sentirme así?, evidentemente las que derivan de la cultura nacional que es muy rica en tradiciones, comida, música, etc. Más las vivencias propias de cada quien; sin embargo, esas razones no serán las mismas en cada caso, porque existe también un gran regionalismo donde los elementos que hacen sentir a sus habitantes muy mexicanos no son los mismos, es decir, hay quienes se sienten mexicanos y piensan en los aztecas como sus ancestros, y en México como una reivindicación de la época prehispánica, dejando de lado el mestizaje, las costumbres y tradiciones adquiridas con ello, la religión y hasta su nombre y apellidos que mayormente derivan de los españoles, mientras que otros encontrarán sus orígenes en los europeos que vinieron a probar suerte, inclusive en los africanos, japoneses y otros inmigrantes que dejaron huella en nuestra cultura. El nacionalismo mexicano está a la deriva por esas razones en un mar de incertidumbre, debido a que no nos queda muy claro qué es México, y dejamos de lado su origen como una nación mestiza con un amplio panorama de diversidad por todo el mapa nacional, al grado de que no entendemos que somos mexicanos porque así lo quisieron nuestros antepasados, quienes unieron a los actuales Estados o entidades federativas en un país, celebrando un pacto con el que se configuró territorial y políticamente al México que conocemos, con todas sus diferencias. Para que el sentimiento de ser mexicano esté acorde con la realidad, resulta evidente que debe basarse precisamente en una verdad histórica, y no en el cuento de hadas en el que muchas veces se ha convertido de manera oficial a los acontecimientos que le han dado rumbo a la nación, negándoles el conocimiento de su origen y pasado a la mayoría de los mexicanos, a quienes les basta la unidad creada por una selección mexicana en un mundial de futbol, la aparición de la guadalupana o el grito de ¡viva México! Se es mexicano legalmente, eso es lo que tenemos seguro, ya que el sentimiento nacionalista puede o no estar ahí, pudiendo ser, lamentablemente si es que se tiene, un sentimiento mal entendido hacia nuestro país debido al error en el que hemos querido permanecer, ó el que nos han inducido mediante los canales oficiales en los que los héroes patrios se pintan como lo hacen los artistas con los superhéroes de las historietas. Es válido sentirse mexicano, nacionalista o patriota por un sinfín de motivos, como puede ser el carácter de su gente y sus productos culturales, entre los que se encuentran costumbres y tradiciones, pero saber exactamente porque nos sentimos así, al final de cuentas, es algo que le corresponde a cada quién descubrirlo, haciendo un profundo examen de conciencia.

miércoles, 20 de enero de 2021

El árbol genealógico del coahuilense

 

 Para descubrir nuestra identidad, para poder responder a la pregunta fundamentalista, ¿quién soy?; existen dos aspectos en los que debemos indagar, el primero es uno de carácter general, como es conocer la sociedad a la que pertenecemos, su origen, sus lugares y demás características, es decir; nuestra identidad como parte de un grupo político y cultural, que en nuestro caso podemos llamar Coahuila, México, etc. El segundo aspecto que debemos revisar es uno singular, es decir, aquellas cosas que sólo nos atañen a nosotros y a nuestra familia, nombre y apellido, rasgos físicos, oficio o profesión, pudiendo echar mano para esa tarea, de la construcción de un árbol genealógico.

Los coahuilenses en su mayoría, son hijos de los procesos de colonización y migración, y en ambos casos, nuestros ancestros tienen por origen un lugar diferente al del territorio coahuilense, alejándonos cada vez más de éste Estado mientras más nos adentremos en el pasado.

Puedo asegurar al lector, que en caso de investigar entre sus antepasados, se encontrará con que en algún momento de la historia familiar, hubo quien llegó de otra parte de Coahuila, tal vez de Nuevo León, Chihuahua, Zacatecas, Durango y por supuesto, San Luis Potosí, y si continúa escarbando más aún en el tiempo, salvo los que llegaron vía el vecino país del norte; descubrirán que tienen sus raíces en otros sitios más alejados, más hacia el centro y sur del México actual, como Jalisco, Veracruz y la Ciudad de México.

En uno de los capítulos del libro Identidad Coahuila, al respecto Lucas Martínez Sánchez, destacado investigador, y prolífico escritor de temas históricos, señala; “Si vas  a los ejidos, a donde quieras, te vas a encontrar con un altísimo porcentaje, siempre que le preguntas a la gente de dónde vinieron sus abuelos o bisabuelos, todos sin excepción, desde aquí, desde el sureste (Saltillo) al norte, a los ejidos de la parte rural coahuilense, ¿de dónde venían?, de San Luis Potosí, sin excepción; ¿qué significa eso?, yo hice un estudio sobre un ejido en Castaños,  y fue lo que encontré, todos vinieron de San Luis Potosí, son los que vinieron de antes de la guerra o sea ya vivían ahí antes de la Revolución y busqué sus actas de nacimiento y ya vivían ahí en sus ranchos, antes de mil ochocientos sesenta y tantos, vino la Revolución, vino el proceso agrario y se hacen ejidatarios, pero todos tienen claro de dónde vinieron. En términos de identidad tienes que tomar en cuenta eso, una migración silenciosa por los fenómenos económicos al final del siglo XIX, una migración tremenda, una segunda repoblación de Coahuila vino del altiplano potosino”,  

¿CÓMO HACER MI ÁRBOL?

Si bien los investigadores han escrito sobre todo tipo de temas históricos, difícilmente si no somos parte de la familia de un personaje histórico o famoso, tendremos ya en casa un árbol genealógico que vaya más allá de nuestros abuelos; ello se debe a que por lo general la historia aborda los eventos más trascendentales en una sociedad, quedando en nuestras manos rescatar y conservar nuestra propia historia y la de nuestra familia.

Para lo anterior, la creación de un árbol genealógico es la mejor herramienta, pudiéndolo elaborar en la actualidad de una forma muy sencilla gracias a la tecnología y al trabajo de mucha gente que ha contribuido a registrar y conservar archivos de todo tipo.

Para comenzar, basta con preguntar a nuestros familiares lo que saben de nuestros ancestros, luego con los nombres de nuestros padres, abuelos, y quizás los bisabuelos, sus fechas y lugares de nacimiento, buscar en internet la pagina “www.familysearch.org”, creada por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que siendo creyentes o no, o profesando la religión que sea, proveen de un servicio gratuito para la elaboración de un árbol genealógico, dándonos acceso a una infinidad de registros de todo el mundo, de migración, matrimonio, bautismos o nacimiento, por mencionar algunos. Existen otras páginas en el ciber-espacio que también ofrecen cosas semejantes, pero para poder acceder a ellas plenamente hay que pagar una suscripción, y en muchos casos la información que te darán, es la que puedes encontrar sin costo alguno en el servidor de los mormones.

Tras hacernos una cuenta en el Family Search, armados de un poco de paciencia, y sin dejarnos llevar por las corazonadas, podremos encontrar rápidamente a nuestros antepasados, personas de las que quizás nunca hubiéramos sabido de su existencia, en un viaje que se vuelve apasionante y que podrá darle sentido a muchos aspectos de tu vida; obteniendo además un práctico esquema de árbol genealógico, consejos, sugerencias y asistencia para su elaboración, debiendo aclarar, que la información ingresada de personas vivas será confidencial, y la de quienes ya fallecieron, sólo podrá servir como un indicio o pista para que los administradores del servidor puedan corregir errores, como en el nombre de tus familiares, o para que otros usuarios puedan también encontrar a los parientes que tienen en común contigo. En cualquier caso, es decisión de cada cual hacer uso o no de ese tipo de servicios, onerosos o gratuitos.

Las otras opciones que tenemos para indagar sobre nuestro pasado además de navegar en internet, y que requieren un poco de investigación de campo, son museos y archivos históricos municipales o estatales, como el de Coahuila, ya que en ellos se conservan registros y documentos oficiales sobre los primeros pobladores, inclusive libros en los que se han recopilado matrimonios, nacimientos o bautizos, por nombre o fecha; habiendo en algunos casos, una gran cantidad de expedientes digitalizados que se pueden consultar mediante equipos de cómputo y buscar palabras claves para descubrir textos interesantes.

En los templos religiosos también se conservan muchos registros, y aunque ellos no suelen estar a disposición de los investigadores, profesionales o no; también son una opción, sin olvidar los de los panteones incluyendo las lápidas, y la información que se puede obtener del Registro Civil y el Registro Público de la Propiedad.  

¿Hasta dónde podremos llegar con nuestro árbol genealógico?, ello depende de la suerte que tengamos, pues como se recordará, guerras, incendios y demás fenómenos naturales, como el simple paso del tiempo, han acabado con infinidad de documentos históricos, así que, está en manos de la fortuna que en el lugar donde vivieron nuestros antepasados, hayan conservado algo de ellos, y luego que como sucedió con la Parroquia Santiago Apóstol de Monclova, se conceda acceso a los investigadores, y se lleve esa información completa al internet, como se puede encontrar actualmente en el servidor de la página antes mencionada de los mormones.

Evidentemente, mientras más nos sumerjamos en el pasado, más difícil será encontrar a nuestros ancestros, ya que los registros más antiguos estaban regularmente limitados a la nobleza o los líderes económicos y políticos, es decir; los “poderosos”, y serán menos mientras nos vayamos acercando a épocas como el renacimiento y la era medieval.

En el caso de éste autor, he llegado a tener en algunas ramas familiares, descubrimientos tales que ascienden a 18 generaciones, que llevan a diferentes lugares de México y tres países de Europa, y que me han revelado mi parentesco con una infinidad de personas que llevan un apellido que por razones prácticas yo ya no tengo, pero que no deja de ser parte de mi historia familiar.

Por último, y pretendiendo explicar de la mejor manera la importancia de conocer nuestro pasado, es decir, el origen de los sobrevivientes que somos, les comparto un poema escrito por mi poeta favorito, un español ya fallecido; conocido internacionalmente por su obra, y llamado Ángel González.

 

Para que yo me llame Ángel González

 

Para que yo me llame Ángel González,

para que mi ser pese sobre el suelo,

fue necesario un ancho espacio

y un largo tiempo:

hombres de todo el mar y toda tierra,

fértiles vientres de mujer, y cuerpos

y más cuerpos, fundiéndose incesantes

en otro cuerpo nuevo.

Solsticios y equinoccios alumbraron

con su cambiante luz, su vario cielo,

el viaje milenario de mi carne

trepando por los siglos y los huesos.

De su pasaje lento y doloroso

de su huida hasta el fin, sobreviviendo

naufragios, aferrándose

al último suspiro de los muertos,

yo no soy más que el resultado, el fruto,

lo que queda, podrido, entre los restos;

esto que veis aquí,

tan sólo esto:

un escombro tenaz, que se resiste

a su ruina, que lucha contra el viento,

que avanza por caminos que no llevan

a ningún sitio. El éxito

de todos los fracasos. La enloquecida

fuerza del desaliento...

   

miércoles, 4 de noviembre de 2020

LAS TRES COAHUILAS

 


Una de las formas a gran escala de entender Coahuila, es mediante sus regiones, las cuales sobra decir no tienen límites estrictamente establecidos, porque unas veces la clasificación de una región se debe a su mera situación territorial o geográfica, con base a las barreras naturales o políticas, como es la cercanía con la frontera estadounidense, caso concreto Piedras Negras y Acuña. Pero también se ubica en una misma región a poblaciones que tienen en común factores como el de la producción, como sucede con las ciudades que explotan la minería.

Mientras que de manera generalizada, en Coahuila se habla del Sureste, la región Centro, la Laguna, el Norte, la región Desierto, Cinco Manantiales o Carbonífera, para el investigador Javier Villarreal Lozano, Coahuila se divide en tres grandes regiones.

“Yo considero que hay varios coahuilas, es decir, no podemos englobar todo el Estado en un solo molde, o en una serie de parámetros generales, Saltillo por ejemplo, es un caso especial, para empezar, la única ciudad con Arteaga, Ramos Arizpe y Parras, que pertenece al altiplano mexicano, son las tierras altas de Coahuila, entonces, hay un carácter que se va forjando debido a esta condición geográfica, por la altura y la temperatura; mientras que en Monclova, donde yo viví algún tiempo, a las once de la noche están pensando hacer carne asada, para esa hora nosotros ya estamos dormidos, pero es por la diferencia, es decir; Saltillo está en la cornisa, última del altiplano mexicano, muy cerca de esa forma de ser y de la identidad de San Luis Potosí y de Zacatecas, si se fija uno, al salir de Saltillo, excepto hacia el sur, es bajar de altitud, a Monterrey son ochenta kilómetros de distancia con una diferencia de mil metros de altura, con lo consiguiente, una distancia similar de costumbres, clima etc. Hay por ello como mínimo tres coahuilas, Saltillo es aparte con el Sureste, la Laguna es aparte, totalmente homogénea, una región con un monocultivo durante muchísimo tiempo, y luego, yo no veo tanta diferencia entre Piedras Negras y Monclova, es como muy parecido, por la cercanía de Estados Unidos de América”.

“Yo diría que Saltillo es un caso especial, por eso los norteños no nos consideran norteños, nos consideran de Saltillo, gente muy rara allá, muy cerrada, muy conservadora, pero también hay que tomar en cuenta que somos montañeses ¿no?, vivimos rodeados de montañas, no estamos en la planicie Lagunera, ni en Monclova donde nomás el cerro de la Gloria se levanta, estamos a gran altura sobre el nivel del mar, entonces, eso condiciona mucho la forma de ser del saltillense clásico, ahora con el bum industrial ha habido muchísima presencia extranjera o de otras partes del país, ya en Saltillo hay dos restoranes coreanos, dos cosas que jamás pensamos que iba a ocurrir, pero también es una ciudad para la región, muy vieja en el sentido de que es la más antigua, las únicas del siglo XVI, que hay en esta parte del noreste de México, son Saltillo, Parras y Monterrey, en Saltillo esa antigüedad produjo una serie de estamentos sociales que se fueron consolidando a través del tiempo, Saltillo, sino es hasta los últimos veinte o veinte cinco años, ha sido una ciudad muy estable, económicamente incluso pobre, aquí no se dieron los fenómenos de la Laguna por ejemplo, el bum del algodón, en Monclova con el acero y la llegada de los extranjeros, de muchísima gente con un dinero que empezó a correr muy rápido, donde en esas partes los estamentos sociales son muy recientes, si es que existen, algo que en Saltillo se dio mucho tiempo, estamentos muy sólidos y casi impermeables, una sociedad difícil, muy estamental en la que cada quien tenía su lugar; a mí, cuando me fui a dirigir un periódico a Monclova, hace cuarenta años o más, lo primero que me sorprendió fue el poder de los obreros”.

“A partir del siglo XIX, ya con el ferrocarril se hicieron todavía más impermeables los estratos sociales, de ahí la fama de conservadores, somos unos recién venidos a Coahuila, en el año 1776, una cosa así por el estilo, cuando se hacen las reformas borbónicas, Saltillo y Parras pertenecían a la Nueva Vizcaya, pero con el rediseño de los Borbones, Saltillo y Parras quedan en Coahuila, lo cual se convierte en un problema para Monclova, llega una ciudad mucho más grande, mucho mejor conectada, con más tradición, y entonces en 1833 o 34, Saltillo se convierte en Capital en detrimento de Monclova, por eso también, no somos muy bien vistos ahí, después de la muralla ¿no?, es muy diverso el Estado, yo creo que hay un Estado de Coahuila indudablemente, y un sentimiento de ser coahuilense, cuando menos después de la separación de Nuevo León”.

“Saltillo fue eminentemente agrícola, con otra particularidad que no tiene Monclova, esa región ni la de la Laguna, aquí el latifundio de los Sánchez Navarro terminaba en las orillas de Saltillo, aquí sí se desarrolló una especie de pequeñas propiedades, haciendas, no como los Sánchez Navarro que tenían todo, que todo era de ellos, también eso permite crear ese estamento de élite, de agricultores medio ganaderos alrededor de Saltillo, que también eso da una conformación diferente a la sociedad, pero de cualquier manera con una agricultura no intensiva ni extensiva, Saltillo tiene mucho de comercial, porque era paso obligado para todos, entre Saltillo y Monterrey está la cuesta de los muertos, está a treinta o cuarenta kilómetros de aquí, pues esa cuesta era el único paso para las carretas provenientes del golfo rumbo al altiplano, el más cercano estaba en Jalapa, entonces Saltillo se convierte en un paso obligado de viajeros de norte a sur y de oriente a poniente, esa fue la razón de ser de las ferias, era el lugar de conexión de toda esta zona, sin embargo, aquí en Saltillo nunca hubo dinero alegre, como lo hubo en la Laguna, donde se emborrachaban y echaban champagne al río Nazas, o en Monclova, que de pronto llega alguien y de rato era millonario, aquí las fortunas se hicieron con la usura o con un ahorro muy lento, que también eso influyó en el conservadurismo del saltillense, con raíces de españoles y tlaxcaltecas, pero también muy aislado, el tren de la modernidad del porfiriato, pasó rumbo a Torreón y rumbo a la región Carbonífera, y aquí no se quedó, es decir, Saltillo no se beneficia de una manera importante con el bum del ferrocarril y el de la inversión extranjera, como Torreón y la Carbonífera, Saltillo no tiene eso, su bum industrial es muy reciente, durante cien años Saltillo tuvo menos habitantes que Torreón, y ahora es la ciudad más poblada de Coahuila,  desde hace quince o veinte años, y eso se debe además a otra característica muy importante de la forma de ser del saltillense que es la concentración de la educación”.

“El saltillense típico era más dado a los valores de la familia, la clase, el grupo educativo, la cultura, aquí mientras alabamos a Manuel Acuña, en Monterrey alaban a Garza Sada, ¿no?, fue importantísima la Normal y el Ateneo Fuente a final de siglo XIX y principios del XX, Monclova tiene una preparatoria yo creo como hasta el año 1950, hay sin embargo, menos participación en la guerra, a pesar de que Carranza era Gobernador de aquí, y vivía aquí, porque hay un solo general Saltillense en la Revolución Mexicana, Ernesto Santoscoy, todos los demás son de Arteaga o no sé donde, Saltillo en ese sentido es muy poco revolucionario, no como en Múzquiz que en cada esquina vivía un general de la Revolución, la Independencia nomás de paso, insisto mucho en la cuestión geográfica, todos los pueblos montañeses son conservadores, de puertas adentro, aquí todo mundo se esconde y eso tiene que ver con el carácter, en Monclova a las once de la noche están afuera, en los porches, lo que nos dice que el clima es igual a distancia, hoy en día la mayoría de los de Saltillo siguen siendo gente de encerrarse, de acostarse temprano, características que no se comparten con el resto del Estado, de la muralla para allá la gente socializa hasta cuando está sentada en el porche, empieza a platicar con el vecino o le invita una cerveza, aquí no, todo mundo tiene su espacio y difícilmente se vuelve social. ¿Quién no tiene una tía en San Antonio? Decía un amigo, porque son de la muralla al norte, más cercanos a la frontera y más apegados a Texas, en Saltillo no pasa eso, y es por la distancia, aunque ahora con las autopistas en tres horas llegas; en cambio, Saltillo estaba mejor surtido que el norte ¿no? Yo me acuerdo cuando vivía en Monclova, las coca colas las compraban en Estados Unidos al igual que la leche y los pañales, porque no había o se había vuelto costumbre”.

Fue en el año 2018, que éste autor tuvo el privilegio de entrevistar al editorialista, escritor e historiador Javier Villarreal Lozano, quien desafortunadamente falleció el pasado 24 de octubre, apenas cinco días antes de que se cumpliera el primer año de la publicación del libro Identidad Coahuila, del que extraje parte de la entrevista que me regaló aquella mañana.

Junto a mis otros entrevistados, Javier Villarreal Lozano hizo posible éste proyecto. Lo recuerdo… Hombre educado, culto y amable.

“El saltillense vivía muy aislado, era una ciudad de paso de la que cantaban; bonito Saltillo nomás de pasada, porque para quedarse está de la chingada”.

¿Por qué soy mexicano, y por qué me siento así?

A propósito del mes patrio, y la celebración de muchos mexicanos, nació en éste autor la pregunta, por qué soy mexicano, y por qué me siento...