Una de las formas a gran escala de entender Coahuila, es mediante sus regiones, las cuales sobra decir no tienen límites estrictamente establecidos, porque unas veces la clasificación de una región se debe a su mera situación territorial o geográfica, con base a las barreras naturales o políticas, como es la cercanía con la frontera estadounidense, caso concreto Piedras Negras y Acuña. Pero también se ubica en una misma región a poblaciones que tienen en común factores como el de la producción, como sucede con las ciudades que explotan la minería.
Mientras que de manera generalizada, en Coahuila se habla del Sureste, la región Centro, la Laguna, el Norte, la región Desierto, Cinco Manantiales o Carbonífera, para el investigador Javier Villarreal Lozano, Coahuila se divide en tres grandes regiones.
“Yo considero que hay varios coahuilas, es decir, no podemos englobar todo el Estado en un solo molde, o en una serie de parámetros generales, Saltillo por ejemplo, es un caso especial, para empezar, la única ciudad con Arteaga, Ramos Arizpe y Parras, que pertenece al altiplano mexicano, son las tierras altas de Coahuila, entonces, hay un carácter que se va forjando debido a esta condición geográfica, por la altura y la temperatura; mientras que en Monclova, donde yo viví algún tiempo, a las once de la noche están pensando hacer carne asada, para esa hora nosotros ya estamos dormidos, pero es por la diferencia, es decir; Saltillo está en la cornisa, última del altiplano mexicano, muy cerca de esa forma de ser y de la identidad de San Luis Potosí y de Zacatecas, si se fija uno, al salir de Saltillo, excepto hacia el sur, es bajar de altitud, a Monterrey son ochenta kilómetros de distancia con una diferencia de mil metros de altura, con lo consiguiente, una distancia similar de costumbres, clima etc. Hay por ello como mínimo tres coahuilas, Saltillo es aparte con el Sureste, la Laguna es aparte, totalmente homogénea, una región con un monocultivo durante muchísimo tiempo, y luego, yo no veo tanta diferencia entre Piedras Negras y Monclova, es como muy parecido, por la cercanía de Estados Unidos de América”.
“Yo diría que Saltillo es un caso especial, por eso los norteños no nos consideran norteños, nos consideran de Saltillo, gente muy rara allá, muy cerrada, muy conservadora, pero también hay que tomar en cuenta que somos montañeses ¿no?, vivimos rodeados de montañas, no estamos en la planicie Lagunera, ni en Monclova donde nomás el cerro de la Gloria se levanta, estamos a gran altura sobre el nivel del mar, entonces, eso condiciona mucho la forma de ser del saltillense clásico, ahora con el bum industrial ha habido muchísima presencia extranjera o de otras partes del país, ya en Saltillo hay dos restoranes coreanos, dos cosas que jamás pensamos que iba a ocurrir, pero también es una ciudad para la región, muy vieja en el sentido de que es la más antigua, las únicas del siglo XVI, que hay en esta parte del noreste de México, son Saltillo, Parras y Monterrey, en Saltillo esa antigüedad produjo una serie de estamentos sociales que se fueron consolidando a través del tiempo, Saltillo, sino es hasta los últimos veinte o veinte cinco años, ha sido una ciudad muy estable, económicamente incluso pobre, aquí no se dieron los fenómenos de la Laguna por ejemplo, el bum del algodón, en Monclova con el acero y la llegada de los extranjeros, de muchísima gente con un dinero que empezó a correr muy rápido, donde en esas partes los estamentos sociales son muy recientes, si es que existen, algo que en Saltillo se dio mucho tiempo, estamentos muy sólidos y casi impermeables, una sociedad difícil, muy estamental en la que cada quien tenía su lugar; a mí, cuando me fui a dirigir un periódico a Monclova, hace cuarenta años o más, lo primero que me sorprendió fue el poder de los obreros”.
“A partir del siglo XIX, ya con el ferrocarril se hicieron todavía más impermeables los estratos sociales, de ahí la fama de conservadores, somos unos recién venidos a Coahuila, en el año 1776, una cosa así por el estilo, cuando se hacen las reformas borbónicas, Saltillo y Parras pertenecían a la Nueva Vizcaya, pero con el rediseño de los Borbones, Saltillo y Parras quedan en Coahuila, lo cual se convierte en un problema para Monclova, llega una ciudad mucho más grande, mucho mejor conectada, con más tradición, y entonces en 1833 o 34, Saltillo se convierte en Capital en detrimento de Monclova, por eso también, no somos muy bien vistos ahí, después de la muralla ¿no?, es muy diverso el Estado, yo creo que hay un Estado de Coahuila indudablemente, y un sentimiento de ser coahuilense, cuando menos después de la separación de Nuevo León”.
“Saltillo fue eminentemente agrícola, con otra particularidad que no tiene Monclova, esa región ni la de la Laguna, aquí el latifundio de los Sánchez Navarro terminaba en las orillas de Saltillo, aquí sí se desarrolló una especie de pequeñas propiedades, haciendas, no como los Sánchez Navarro que tenían todo, que todo era de ellos, también eso permite crear ese estamento de élite, de agricultores medio ganaderos alrededor de Saltillo, que también eso da una conformación diferente a la sociedad, pero de cualquier manera con una agricultura no intensiva ni extensiva, Saltillo tiene mucho de comercial, porque era paso obligado para todos, entre Saltillo y Monterrey está la cuesta de los muertos, está a treinta o cuarenta kilómetros de aquí, pues esa cuesta era el único paso para las carretas provenientes del golfo rumbo al altiplano, el más cercano estaba en Jalapa, entonces Saltillo se convierte en un paso obligado de viajeros de norte a sur y de oriente a poniente, esa fue la razón de ser de las ferias, era el lugar de conexión de toda esta zona, sin embargo, aquí en Saltillo nunca hubo dinero alegre, como lo hubo en la Laguna, donde se emborrachaban y echaban champagne al río Nazas, o en Monclova, que de pronto llega alguien y de rato era millonario, aquí las fortunas se hicieron con la usura o con un ahorro muy lento, que también eso influyó en el conservadurismo del saltillense, con raíces de españoles y tlaxcaltecas, pero también muy aislado, el tren de la modernidad del porfiriato, pasó rumbo a Torreón y rumbo a la región Carbonífera, y aquí no se quedó, es decir, Saltillo no se beneficia de una manera importante con el bum del ferrocarril y el de la inversión extranjera, como Torreón y la Carbonífera, Saltillo no tiene eso, su bum industrial es muy reciente, durante cien años Saltillo tuvo menos habitantes que Torreón, y ahora es la ciudad más poblada de Coahuila, desde hace quince o veinte años, y eso se debe además a otra característica muy importante de la forma de ser del saltillense que es la concentración de la educación”.
“El saltillense típico era más dado a los valores de la familia, la clase, el grupo educativo, la cultura, aquí mientras alabamos a Manuel Acuña, en Monterrey alaban a Garza Sada, ¿no?, fue importantísima la Normal y el Ateneo Fuente a final de siglo XIX y principios del XX, Monclova tiene una preparatoria yo creo como hasta el año 1950, hay sin embargo, menos participación en la guerra, a pesar de que Carranza era Gobernador de aquí, y vivía aquí, porque hay un solo general Saltillense en la Revolución Mexicana, Ernesto Santoscoy, todos los demás son de Arteaga o no sé donde, Saltillo en ese sentido es muy poco revolucionario, no como en Múzquiz que en cada esquina vivía un general de la Revolución, la Independencia nomás de paso, insisto mucho en la cuestión geográfica, todos los pueblos montañeses son conservadores, de puertas adentro, aquí todo mundo se esconde y eso tiene que ver con el carácter, en Monclova a las once de la noche están afuera, en los porches, lo que nos dice que el clima es igual a distancia, hoy en día la mayoría de los de Saltillo siguen siendo gente de encerrarse, de acostarse temprano, características que no se comparten con el resto del Estado, de la muralla para allá la gente socializa hasta cuando está sentada en el porche, empieza a platicar con el vecino o le invita una cerveza, aquí no, todo mundo tiene su espacio y difícilmente se vuelve social. ¿Quién no tiene una tía en San Antonio? Decía un amigo, porque son de la muralla al norte, más cercanos a la frontera y más apegados a Texas, en Saltillo no pasa eso, y es por la distancia, aunque ahora con las autopistas en tres horas llegas; en cambio, Saltillo estaba mejor surtido que el norte ¿no? Yo me acuerdo cuando vivía en Monclova, las coca colas las compraban en Estados Unidos al igual que la leche y los pañales, porque no había o se había vuelto costumbre”.
Fue en el año 2018, que éste autor tuvo el privilegio de entrevistar al editorialista, escritor e historiador Javier Villarreal Lozano, quien desafortunadamente falleció el pasado 24 de octubre, apenas cinco días antes de que se cumpliera el primer año de la publicación del libro Identidad Coahuila, del que extraje parte de la entrevista que me regaló aquella mañana.
Junto a mis otros entrevistados, Javier Villarreal Lozano hizo posible éste proyecto. Lo recuerdo… Hombre educado, culto y amable.
“El saltillense vivía muy aislado, era una ciudad de paso de la que cantaban; bonito Saltillo nomás de pasada, porque para quedarse está de la chingada”.

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